Recomendaciones para compra y manipulación de pescados y mariscos

Salud Pública aconseja adquirirlos en comercios con habilitación bromatológica, buena higiene y conservación. La buena cocción es fundamental para evitar intoxicaciones por bacterias.

Ante la inminencia de las fiestas pascuales, el Ministerio de Salud Pública, a través del programa de Bromatología, brinda recomendaciones a la población acerca de los cuidados en la compra y manipulación de pescados y mariscos para consumo.

 

La compra de cualquier tipo de pescados y mariscos debe hacerse en comercios habilitados, que presenten buena higiene general y exhiban productos frescos, bien conservados, cubiertos con abundante hielo o congelados.

 

Se recomienda no comprar preparaciones elaboradas con mariscos en puestos callejeros o locales que no tengan habilitación bromatológica.

 

Al comprar pescado fresco, se debe tener en cuenta: puede tener un ligero olor, propio del pescado, de su procedencia, pero ese olor nunca debe ser intenso, similar al amoníaco. Los ojos deben estar siempre brillantes, nunca hundidos; las agallas rojas o rosado intenso; las escamas fijas, adheridas al cuerpo; la carne firme; la pigmentación viva y brillante; la columna vertebral firmemente adherida a los músculos.

 

Los moluscos bivalvos, como ostras, mejillones y berberechos, deben venderse vivos, como también el caracol marino o terrestre. Los cefalópodos, como calamar, pulpo o jibia, deben presentar la piel suave y húmeda, los ojos brillantes, la carne consistente y elástica.

 

Al comprar pescados o mariscos congelados, constatar que el envase no esté abierto, roto o golpeado en los bordes. Se recomienda seleccionar envases que se encuentren en la zona intermedia de congelación del exhibidor comercial. No comprar si se observan signos de escarcha o cristales de hielo.

 

Si se compra pescado en conserva, verificar que la lata no presente abolladuras, no esté hinchada u oxidada. Leer el rótulo del envase para verificar procedencia del producto y fecha de vencimiento.

 

Si el comercio donde se compra está alejado del hogar, se recomienda contar con una conservadora con hielo para transportar pescados y mariscos conservando la cadena de frío. Nunca se debe tener estos productos por más de dos horas fuera del refrigerador.

 

En la casa, se debe evitar el contacto de pescados y mariscos crudos con alimentos que estén listos para consumir. Lavar las tablas de cortar, platos, utensilios y superficie de trabajo con agua caliente y detergente, después de estar en contacto con pescados crudos. Igualmente, debe lavarse bien las manos con agua y jabón antes y después de manipular pescados y mariscos crudos.

 

El pescado debe ser completamente cocido, hasta que al cortarlo presente una coloración “blanco leche, opaco” y se deshaga con el tenedor. Los moluscos bivalvos deben cocinarse hasta que se abran, que es cuando están bien cocidos. Los que no se hayan abierto con la cocción deben ser desechados. Se deben consumir lo antes posible y no dejar enfriar a temperatura ambiente.

 

No es aconsejable que niños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas inmunosuprimidas consuman alimentos elaborados con pescado o marisco crudo, como sushi o ceviche, ya que éstos tienen mayores posibilidades de contener parásitos o bacterias.

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