Recomendaciones del Ministerio de Salud para prevenir enfermedades respiratorias

Recomendaciones del Ministerio de Salud para prevenir enfermedades respiratorias

Ante las bajas temperaturas que se registran en la provincia, las autoridades sanitarias solicitan a la población extremar los cuidados para evitar contraer patologías propias de la temporada y no automedicarse.

Los niños y adultos son pasibles de contraer durante las épocas de bajas temperaturas, infecciones respiratorias como gripes, bronquitis, tos convulsa, neumonía, y lo más habitual en los lactantes, la bronquiolitis, causada por el virus sincicial respiratorio. Ante la aparición de síntomas de cualquiera de estas patologías, es necesario concurrir a la consulta médica y no automedicarse.
En este marco, el Ministerio de Salud Pública recomienda tener en cuenta los siguientes métodos de prevención:
Vacunación
Gripe: La vacunación antigripal es aconsejable para prevenir las formas graves de la enfermedad y está destinada a un grupo objetivo. Este grupo está integrado por embarazadas en cualquier periodo de gestación, puérperas que no se vacunaron durante el embarazo y hasta 10 días posteriores al parto, niños desde los 6 meses hasta los dos años, quienes recibirán una dosis y al mes siguiente una segunda, y  las personas mayores de 65. También los niños y adultos de 2 a 64 años con enfermedades crónicas, respiratorias o cardíacas, inmunodeficiencias congénitas o adquiridas, pacientes renales,  oncohematológicos, trasplantados, obesos mórbidos, y diabéticos. Asimismo el personal de salud del sector público y privado.
Tos convulsa o coqueluche: La forma de proteger a los recién nacidos y bebés de pocos meses, quienes tienen mayor riesgo de enfermedad grave es vacunando a las mujeres embarazadas a partir de la semana 20 de gestación.
El Calendario Nacional de Vacunación incluye las siguientes  vacunas para proteger contra la tos convulsa: la pentavalente, que se aplica a los 2, 4, 6 y 15  meses de edad; la triple bacteriana celular, a los 5 años (ingreso escolar); y la triple bacteriana acelular, que se aplica a los 11 años, embarazadas y al personal de salud que atiende a niños menores de un año.
Neumonía: La vacuna antineumocóccica, incluida en el Calendario Nacional de Vacunación, es gratuita en todos los centros de vacunación y hospitales públicos del país, para el grupo objetivo considerado con mayor riesgo de  neumonías graves. Esta patología es una infección de los pulmones que ocasiona una grave inflamación de los mismos, produciendo dificultad para respirar, e inclusive dolor. Puede ser de origen bacteriano, viral o parasitario. La neumonía causada por bacterias tiende a ser la más grave. En los adultos, las bacterias son la causa más común de neumonía, mientas que en bebés y niños suele ser de origen viral. Las personas más vulnerables a contraer esta enfermedad son los adultos mayores o niños muy pequeños, personas con su sistema inmunitario debilitado y personas con otros problemas médicos serios, como diabetes o cirrosis del hígado.
Lactancia materna: La leche materna es la mejor protección para los niños contra  infecciones respiratorias, pues aporta los anticuerpos necesarios para prevenir un contagio. Asimismo evita las alergias alimentarias, diarreas, infecciones urinarias y de oídos, además de contener los nutrientes que necesita el lactante, de acuerdo a la madurez de su aparato digestivo.
Asimismo la lactancia materna reduce el riesgo de enfermedades en las mujeres, disminuye el riesgo de cáncer de mama y de ovarios, además de anemias, fractura de cadera, entre otros. Las recomendaciones de la OMS y el UNICEF respecto de la alimentación óptima del lactante y el niño pequeño son:
•Inicio inmediato de la lactancia materna en la primera hora de vida. Esto favorece la prendida al pecho y evita las hemorragias maternas.
• Lactancia exclusivamente materna durante los primeros 6 meses de vida.
•Introducción de alimentos complementarios seguros y nutricionalmente adecuados a partir de los 6 meses, continuando la lactancia materna hasta los 2 años o más.
Lavado de manos: La higiene de manos es absolutamente esencial para prevenir enfermedades respiratorias agudas y graves. Lavarse las manos es un gesto cotidiano para la mayoría de las personas del mundo. Sin embargo, lavarse con agua y jabón no es tan frecuente pues millones de personas utilizan únicamente agua para lavar sus manos, incluso en los denominados “momentos críticos” (antes de comer o preparar comida, después de ir al baño o de cambiarle los pañales a un bebé, etc.). No lavarse las manos o no usar jabón supone un riesgo de propagación de patologías infecciosas.
En lugares cerrados y abiertos, las manos son el vehículo más habitual para el contagio de  patologías respiratorias, ya que están en contacto permanente con superficies que pueden contener agentes transmisores de enfermedades. Por consiguiente es importante mantener sus manos limpias antes de la atención de un bebé o niño. La utilización de alcohol en gel es posible pero no reemplaza al uso del agua y jabón, además su utilización constante puede  provocar lesiones en la piel.
Cuidado ambiental del humo de tabaco
El humo ambiental de tabaco contiene miles de productos químicos de los cuales al menos 250 se sabe que son tóxicos o cancerígenos. No existe un sistema de ventilación que pueda eliminar del aire los contaminantes del humo de tabaco. Para lograrlo, debería crear un flujo de aire con una fuerza equivalente a un huracán lo cual no es factible de lograr.
La separación física de fumadores y no fumadores no protege a estos últimos del humo, aún cuando estén en habitaciones separadas. Los sistemas de ventilación que tienen los edificios mezclan el aire contaminado con el aire limpio. Por lo tanto, sólo los ambientes 100% libres de humo de tabaco protegen a la población.
Es importante que en los hogares se tenga en cuenta esta situación evitando fumar y contaminar el ambiente para preservar la salud de los integrantes de la familia. El cigarrillo potencia las complicaciones respiratorias.

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